Viajar al nordeste de Brasil

Viajar al nordeste de Brasil es viajar al mar Atlántico, y a las mejores playas de Brasil. Es viajar hacia el sol y el calor, y a la naturaleza imponente de dulces y ácidas frutas, y hacerlo al ritmo del Maracatú, del Forró, del Frevo y de la Samba. Es también un viaje a la raíz de la cultura, de la tradición, y de la historia del país. Pero por encima de todo, viajar al nordeste de Brasil, es hacerlo acompañado de calor, de la alegría, y de la hospitalidad de sus habitantes.

Si tienes pensado un viaje a Brasil, no puedes irte sin dejarte enamorar por la personalidad de esta región de 9 estados. Aquí te presento los cinco mejores destinos que tienes que conocer en el Nordeste de Brasil.

Para este top, he intentado hacer una selección variada, con dos destinos turísticos de playa, dos importantes ciudades de Brasil, y una impresionante zona natural.


1. Recife y Olinda


(PE): Estado de Pernambuco.


Recife y Olinda son dos ciudades coloniales vecinas bañadas por el mar Atlántico, las cuales han sido rivales desde hace siglos, compitiendo entre ellas desde su pertenencia a Portugal y a Holanda, hasta que Recife se impuso y se convirtió en la capital del estado de Pernambuco.

Ambas están situadas al sur de Natal, donde se encuentra Pipa, uno de los lugares turísticos de Brasil más famosos, y a unos 120 km. de João Pessoa.

Olinda, que debe su nombre a la expresión “oh linda”, es una de las ciudades coloniales mejor preservadas de Brasil, la cual se convirtió merecidamente en patrimonio de la humanidad en el año 1982. Esta pequeña localidad mantiene un aspecto de pueblo tranquilo y melancólico, con calles estrechas y pronunciadas pendiente, donde conviven y se mezclan casas llenas de color, con iglesias barrocas de piedra maciza, todas ellas rodeadas de verdes y frondosos cocoteros y mangos.

Algunos de sus atractivo son el Convento de São Francisco, el primer convento franciscano del país, el centro histórico, las imágenes de postal que se observan desde sus colinas, tanto de Olinda, como de Recife al fondo, y especialmente su Carnaval, bañado en los más tradicionales sonidos del Frevo, del Forró, y del Maracatú.

Recife es historia, es cultura y es modernidad. Esta localidad costera rodeada de un gran arrecife de arena, es la ciudad más poblada del Nordeste de Brasil, la quinta de todo el país, y la capital más antigua del mismo. En ella conviven un sin fin de modernos rascacielos, con innumerables iglesias coloniales. Asimismo, gracias a su gran expansión, se ha ido convirtiendo en uno de los puntos culturales y turísticos más importantes del país.

En Recife hay que ver el centro histórico ó Recife Antiguo, el Marco Cero, donde se encuentra el Km. 0 de las carreteras de Pernambuco, la capilla de Recife, con más oro que ninguna otra en Brasil, o la Rua Dos Judeus, con la sinagoga más antigua del continente americano.

Tampoco te puedes ir de la ciudad sin visitar los innumerables museos como el Forte das Cinco Puntas, el Museo Cais do Sertão, el Paço do Frevo, el memorial Luiz Gonzaga, o el Instituto Ricardo Brennand, ni sin probar sus manjares como la Cocada, la Tapioca, el  Brigadeiro, la Coxinha, o el Caldinho.

Por último, es visita obligada pero cuidadosa a sus playas de arena blanca y fina, las cuales se encuentran en alerta constante por el gran número de ataques de tiburones.



2. Jericoacoara


(CE): Estado de Ceará.


A 300 km. al Oeste de Fortaleza, se encuentra este paradisíaco pueblo de mar sepultado por la arena, situado en mitad del Parque Nacional de Jericoacoara, y al que hay que llegar en autobús, pero en uno adaptado con grandes ruedas, que le permiten atravesar las dunas de arena.

Jericoacoara contiene una de las playas más visitadas de Brasil, y es un refugio para hippies, artesanos y locales. A todos ellos se les han ido añadiendo, poco a poco, los múltiples turistas de todo el mundo, que llegan para disfrutar de los reclamos turísticos que ofrece.

Destacan los deportes acuáticos como el Kite Surf, los baños en la paradisíaca Lagoa do Paraíso, y en la Playa Jericoacoara. También la trilha, o caminata por la montaña, hasta su icónica y reconocible Pedra Furada, y el espectacular color del atardecer desde lo alto de sus dunas.



3. Porto de Galinhas


(PE): Estado de Pernambuco.


Los esclavos que llegaban camuflados ilegalmente entre gallinas, para trabajar en la plantación de azúcar, le dieron el nombre a este pequeño y pintoresco pueblo pesquero.

Está situado a 35 km. al sur de Recife, entre esta y Maceió, y a 80 km. al norte de Maragogí.

Porto de Galinhas es un importante destino turístico del Nordeste de Brasil. Su principal reclamo es una larga playa con arrecifes, de más de 10 km. de longitud, donde se forman piscinas y estanques naturales de agua salada. Muro Alto Beach, ó Playa Muro Alto, está considerada como una de las mejores playas de Brasil.

Al no disponer de una gran y animada vida nocturna, pero sí de una amplia y variada oferta de alojamiento y hostelería, Porto Galinhas se convierte en un perfecto destino para viajar en familia o en parejay a disfrutar de sus cálidas aguas y de sus largas playas, con un frío zumo de Açaí en la mano.



4. Chapada Diamantina


(BA): Estado de Bahía.


Alejándonos del litoral nordestino, en el mismo Nordeste de Brasil pero hacia el interior del estado de Bahía, y a 500 km. de Salvador, aparece imponente el Parque Nacional da Chapada Diamantina.

Esta gran parque natural, de montes, mesetas y sierras, dispone de una exuberante vegetación regada por ríos y cascadas, así como de una potente atmósfera cargada de fuerte energía.

Es un lugar natural como pocos en el mundo, de paisajes de belleza inigualable, que son perfectos para visitar en pareja, para hacer excursiones, o para ir a alguno de los innumerables retiros espirituales que se ofrecen en la región.

Destacar el Vale do Capão ó Valle de Capao, el pueblo de Lençois, la ruta hacia la Catarata da Fumaça, y el Pico das Almas.



5. Salvador de Bahía


(BA): Estado de Bahía.


São Salvador da Bahía de Todos os Santos fue la primera capital del Brasil colonial, y actualmente es la ciudad más poblada del Nordeste de Brasil, y la tercera del país.

A su vez, es la ciudad del mundo con mayor porcentaje de población de raza negra, y con mayor influencia de cultura y tradiciones africanas fuera de África. Igualmente, es el centro del culto Candomblé, la cuna de la Capoeira, y del que para muchos es el mejor Carnaval del mundo; el Carnaval de Bahía.

Salvador se divide en dos zonas muy diferenciadas; Ciudad Alta, y Ciudad Baja.

En lo alto se encuentra la catedral, el centro administrativo, y el casco antiguo ó centro histórico de Salvador de Bahía con el famoso Pelourinho, el cual fue declarado patrimonio de la humanidad. También el Elevador Lacerda, símbolo de la ciudad.

En la parte baja se encuentra la zona costera de playa, la zona de terrazas y vida nocturna Rio vermelho, y las zonas portuarias y comerciales.

Bahía es música, es alegría, es color, y es una personalidad como ninguna otra ciudad de Brasil, y mantiene toda su esencia en sus empedradas calles y coloridas casas coloniales, que tan reconocibles imágenes dejan de ella.

Se pueden contar más de 350 iglesias y catedrales, como la Igreja de Nosso Senhor do Bonfim, o la Catedral de Salvador de Bahía, la primera catedral de Brasil, así como la primera facultad de medicina del país, y muchas playas bañadas por el cálido Atlántico, como Porto da Barra o Pituba.

Por todo ello, si estás pensando visitar el país, viajar a Salvador de Bahía debería de ser una de las prioridades de tu ruta por el nordeste brasileño.



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5 Lugares Imprescindibles del Nordeste de Brasil
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