Cómo curar las ampollas de los pies.

Cuando exponemos nuestros pies a ejercicios repetitivos, y no hacemos nada para prevenir, es fácil que aparezcan las temibles ampollas. Todo el que las ha sufrido, sabe lo incómodas y molestas que pueden llegar a ser si no se tratan correctamente. Por eso voy a darte las recomendaciones más útiles para evitar que salgan, y a enseñarte cómo curar las ampollas de los pies de forma rápida y efectiva, cuando ya sea demasiado tarde.



¿Qué es una ampolla?

Para saber cómo atenderlas, es importante saber qué son las ampollas. Son lesiones en la piel que se manifiestan en forma de burbujas llenas de líquido. Habitualmente de suero, y en ocasiones de sangre.

Cuando nuestro organismo detecta una lesión en la dermis, reacciona con este inteligente mecanismo de protección. Estas vesículas ayudan a que se genere una nueva capa, y a que se regenere la piel dañada. Después de un periodo continuado de estar expuestas a los roces, estas se convierten en callos duros.

Por qué me salen ampollas en los pies

La causa de que estas heridas aparezcan después de una larga caminata, como es el caso del Camino de Santiago, es la rozadura, y el sudor. Y es que, cuando nos exponemos a una fricción constante y continuada, al final la dermis acaba resintiéndose.

El roce viene provocado principalmente por los calcetines y las rozaduras de zapatos, botas, zapatillas, o sandalias. Por eso es importante conocer cuál es el mejor calzado para hacer el Camino.

El sudor hace que la epidermis se reblandezca, dejándola más vulnerable a que se pueda levantar, y se generen alguna herida.

Las ampollas de los pies suelen salir en la planta, en el talón, debajo de las uñas (subunglales), y en los dedos. Especialmente en el dedo gordo del pie.

Cómo evitar las ampollas en los pies

Si se tiene cuidado, y se conoce todo lo que es bueno para las ampollas, es relativamente fácil prevenirlas. Siguiendo estos sencillos consejos, terminé el Camino Francés sin llagas.

Pies secos y limpios

  • Ten seguro que cualquier partícula como piedrecitas, hierva, arena… va a estar rascando continuamente, y al final provocará una lesión. Limpia tus pies cada día, y asegúrate que nada se entromete entre tu extremidad y el calcetín.
  • Evita ducharte por las mañanas antes de empezar una etapa, y si lo haces, sécate correctamente.
  • Cada dos o tres horas de ejercicio, descálzate completamente para que el sudor del pie y del calcetín se sequen. Diez o quince minutos al aire son suficientes. Piensa que si caminas muchas horas seguidas, la bota se convierte en una especie de horno que arruga y reblandece tus extremidades.
  • Al acabar una caminata, quítate las zapatillas, y ponte unas chanclas.
  • Si eres una persona que suda mucho, un buen consejo es espolvorear con polvos de talco la zona y la media. Este truco ayudará a absorber el sudor.

Calzado cómodo y usado

  • No estrenes calzado. Si te has comprado unas botas nuevas, es importante que las vayas utilizando poco a poco. Así, estas irán cediendo en aquellas zonas del calzado que más aprieten, y se adaptarán a la forma del pie.
  • Camina siempre con una zapatilla de tu talla, para que estas queden bien sujetas, y no te provoquen rozaduras en los pies.
  • Si una bota te aprieta demasiado en una misma zona, aplicar vaselina reduce la fricción. He visto utilizar vaselina tanto en los dedos, en la plantas y talones, como en la zona interior del zapato.

Calcetines sin costuras

  • Viste medias de tu talla, y a poder ser sin costuras. Si tienen costura, que esta quede hacia fuera. Elimina siempre cualquier arruga que pueda haberse formado.
  • Un buen método es utilizar doble calcetín: Uno fino debajo, y otro más grueso por encima. Con esta técnica, se hace que la fricción se de entre los calcetines, y no tanto con la bota.
  • Si vas a calzar una sandalia deportiva, hazlo siempre con calcetines debajo. Es poco estético, pero muy cómodo y efectivo.
  • Mi recomendación personal, que siempre utilizo, son los calcetines antiampollas y reforzados. Protegen muy bien las zonas sensibles de las llagas, y hacen menos duras las caminatas.

Primeros síntomas

  • Si no has podido prevenirlo, cuando sientas los síntomas, y esté a punto de aparecer una llaga, descálzate y refresca la zona con agua tibia. Si sientes que te empieza a rozar y a molestar, funciona muy bien aplicarse hielo en la parte sensible.
  • Una vez esté aliviada, protégela con un blister o parche tipo Compeed. Así te será menos molesto seguir caminando o corriendo.

Cómo curar las ampollas de los pies rápido

Este sencillo procedimiento, si se conoce bien, no lleva más de unos pocos minutos. Bien aplicado, las mejoras son inmediatas, y la curación de la zona afectada se acelera.

A continuación voy a explicar dos métodos similares para saber cómo curar las ampollas de los pies rápidamente, y poder seguir caminando. Ambas soluciones sirven tanto para quitar una ampolla en el talón, para sanar una ampolla en la planta del pie, como para curar una ampolla en el dedo del pie.

Pinchar la ampolla con aguja e hilo

Es el tratamiento más utilizado en el Camino de Santiago, ya que los materiales son fáciles de conseguir para cualquier peregrino. Lo adecuado es utilizar un bisturí esterilizado, pero sirven igual las aguas de costura.

  • Lavarse las manos y la zona resentida con agua y jabón.
  • Limpiar la ampolla, aplicando antisépticos como el yodo o el alcohol yodado con un algodón limpio.
  • Desinfectar una aguja con alcohol, o quemándola con un mechero. También se puede utilizar un bisturí quirúrgico.
  • Hacer un pequeño agujero en un lado con la aguja esterilizada, o un corte superficial con el bisturí. Sin que llegue a explotar la pompa.
  • Presionar ligeramente hasta que se expulse el líquido o suero, sin romper ni extraer la piel.
  • Volver a lavarla con un algodón empapado en un desinfectante. Lo más común es usar un compuesto de yodo o Povidona Yodada, como el Betadine. Este no produce tanta irritación.
  • Proteger y vendar la zona cutánea dolorida con una gasa.
  • Lo ideal es dejarla al aire libre para que seque rápido, y aplicar un apósito o parche antes de volver a caminar o correr.
  • Si no se dispone de tiempo, se suele enhebrar el hilo en la aguja, y atravesar la vesícula para dejar un trozo de hebra atravesada. Este técnica permite que los agujeros no cicatricen, y que los líquidos se drenen por ellos. Aunque es muy práctico y muy extendido, hay que tener mucho cuidado para que el hilo no infecte la herida creada.
  • Uno de los mejores remedios para poder seguir andando si te sale una burbuja, son los blisters o parches, como los Compeed Ampollas. Actúan como una segunda piel, protegiendo la superficie, y minimizando el contacto y el dolor.

Drenar con una jeringuilla

  • Enjuagar las manos y la parte afectada con agua y jabón
  • Aplicar un antiséptico como la Iodopovidona o el alcohol etílico, para desinfectar el área.
  • Utilizar una jeringuilla hipodérmica para pinchar y succionar los fluidos, sin reventar. Nada es tan practico para una curación rápida como pinchar una ampolla, y hacerle un drenaje.
  • Cargar el émbolo de la jeringa con Betadine, e inyectar todo en la cavidad creada. Al llenar la herida, esta se desinfectará y sanará rápidamente.
  • Cubrir todo con gasas de seda, o alguna compresa o venda.
  • Esperar a que esté seco para reanudar la marcha. Si no se dispone de mucho tiempo, es mejor la primera opción.

Las dos técnicas son eficaces, y no demoran más que unos pocos minutos, permitiendo la reanudación del ejercicio enseguida. La primera es la más utilizada, pero he visto cómo la segunda da unos resultados muy buenos. Aunque necesite de más horas de margen y reposo.

Por último, usar un bisturí quirúrgico y estéril no es tan intrusivo como pinchar una ampolla en el pie con una aguja. Es preferible no atravesar ni introducir nada en la bolsa, pero si no hay más remedio, se pueden usar los hilos, aunque extremando la higiene.

Cómo quitar una ampolla debajo de la uña

Menos comunes, pero más dolorosas son las ampollas subungueales. Estos hematomas suelen estar llenos de sangre, y la uña los hace inaccesibles. Una buena solución es la siguiente:

  • Esterilizar una agua o alfiler, y también la uña, con alcohol o yodo.
  • Mediante giros circulares, hacer un pequeño agujero en la uña hasta llegar a pinchar la lámina del hematoma subungleal. Asusta, pero con mucho cuidado es completamente indoloro.
  • Drenar todo el fluido, sangre, o sueros, para aliviar la tensión.
  • Envolver con una venda esterilizada para evitar que acabe infectada.

Como sé que hay mucho desconocimiento sobre este tipo de hematoma debajo de las uñas, y da un poco de respeto, dejo un vídeo donde se explica de forma inmejorable.

Cómo curar una ampolla reventada en el pie

No es bueno reventar una ampolla, pero si es demasiado tarde y se ha reventado, trátala de la siguiente forma:

  • Lava e higieniza bien tus manos, pues vas a tratar una herida abierta, y en carne viva.
  • Limpia la zona afectada con agua fresca y jabón neutro, a poder ser.
  • Si puedes, es mejor secar al aire libre. Si no, puedes secarla con una toalla y mucho cuidado.
  • No retirar la piel levantada, ni tocarla. Nunca. La piel muerta cubrirá y ayudará a que sane antes.
  • Con cuidado, aplicar una crema antibacteriana.
  • Coloca un vendaje limpio y esparadrapo, sin presionar en exceso. Sirven también las tiritas.

Como ves, tratar bien estas molestas heridas no es complicado, y si se sabe cómo curar las ampollas de los pies correctamente, estas no tienen por qué impedir que sigamos haciendo ejercicio.

Solía pensar que en el Camino de Santiago se hablaba constantemente de temas trascendentales y profundos, pero enseguida entendí por qué las preguntas que más se hacen son: ¿Cómo te encuentras? ¿Ya te han salido ampollas en los pies?


Si tienes alguna duda, deja un comentario, y con gusto te responderé.



Si te ha resultado útil esta guía para aprender cómo curar las ampollas de los pies, comparte, y ayuda a que llegue a más peregrinos doloridos.


 

Cómo curar las ampollas de los pies, y evitar que aparezcan
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